Opiniones sobre libros, series y películas

Si bien abrí este blog hace 9 años, para compartir reflexiones sobre diferentes temas, hoy me doy cuenta que lo ideal es aprovechar este espacio para compartir mis opiniones sobre los libros que leo, así cómo series y películas relevantes. Pues, al final mucho de ellas son espejos que nos permiten explorar esas ventanas de cómo nos vemos. Con esto busco dar ideas a las personas que buscan qué leer o ver y poder dialogar sobre estos.

viernes, 15 de julio de 2022

Tres Truenos: historias desde la periferia


 

Tres truenos es un libro que está dividido en tres relatos, retratos o inicios de novela. La narración sucede desde las voces de las tres mujeres protagonistas de la periferia contado en primera persona. Cada protagonista explora un punto importante de la vida de las mujeres: la virginidad, la paciencia y el amor verdadero. En la construcción de los textos, mediante una prosa poética hermosa, se hacen de insertos de diálogos, cartas, conversaciones y diarios personales para dar cuenta de las historias de estas mujeres enfrentadas a situaciones límite. Es interesante observar que el uso de una voz única nos permite ver las características socioeconómicas geográficas de las protagonistas. 

 

Son tres historias llenas de intensidad, de experiencias en las que se entremezclan el miedo, la culpa y el deseo. Tres mujeres de comunidades históricamente discriminadas en Argentina; una guaraní, una migrante alemana, una migrante que borda para bailarinas. Son historias de: a) Mujeres de entornos precarios que enfrentan tragedias. b) Mujeres cuya voluntad se ve manipulada. c) Mujeres que no quieren seguir el camino que los hombres les trazan y terminan en lugares no deseables para ellas. También narra la importancia de la unión entre las mujeres para enfrentar adversidades. Narra la búsqueda del amor. Con una frase hermosa “ El verdadero amor no es una persona sino un gesto en el cuerpo”. Un libro hermoso, poético pero desgarrador. La prosa me recordó al estilo de Pedro Páramo. Además de que esta edición del libro tiene un diseño hermoso. Lo recomiendo.

Somos: el horror de vivir en México


 

Esta miniserie de Netflix es devastadora (creo que es de lo más desolador que he visto considerando está basado en un caso real) en la que narra la guerra contra las drogas en México, desde la perspectiva de las víctimas, aquellas personas cuyas vidas cambiaron para siempre cuándo la ciudad de Allende en Coahuila fue golpeada, sin aviso, por una tragedia causada por una operación que salió mal de la DEA. Está basada en un reportaje real de lo que ocurrió en esa ciudad en 2011, una historia que narra el ataque del grupo de los Zetas a un grupo de personas que lamentablemente pierden la vida. Se me hace muy importante que busca mostrarnos rostros e historias de vida de las personas afectadas por que lamentablemente ya sólo vemos números cada día sobre cuántas personas han muerto, cuántas personas han torturado, cuántas personas han desaparecido, pero perdemos la dimensión que cada una de ellas tenía una familia tenía gente que la amaba y tenía un proyecto de vida. Además creo que es un gran esfuerzo para sacarnos de esta indiferencia que muchas veces hace que no miremos lo que está pasando en nuestro país desde hace décadas. 

 

Y muestra la falta de Estado de Derecho y la complicidad de las autoridades con los grupos del narcotráfico en una población con mucha precariedad. Así cómo los abusos de autoridad a la población históricamente discriminada, las detenciones forzadas, fabricación de culpables, las violaciones de derechos humanos en las prisiones, la corrupción en estas, la falta de debido proceso. Y cómo en muchos estados están gobernadas por el narco y los presos son carne de cañón. Es muy impresionante cómo mediante el silencio provocado por el narco por el miedo. Durante toda la serie no pude dejar de pensar el papel de las armas, la cantidad de armas que utilizan y de dónde salen. En este sentido, urge el control de armas. 

Se ven los fenómenos cómo la trata con fines sexuales de migrantes centroamericanas, los abortos clandestinos. En el caso de las mujeres tratadas es impresionante cómo son cuerpos desechables que usan y desechan destruyendo su vida. El narco tiene control sobre el cuerpo de las mujeres. Matándolas frente a todas las demás. Recordándonos que la guerra contra las drogas es una guerra contra las mujeres. Aborda el mandato de masculinidad tóxica y cómo invisibiliza identidades y provoca violencia. 

 

Esta serie rompe con la cantidad de producciones que enaltecen el narco y muestra una realidad desde las personas que padecen los efectos de esta política de seguridad fallida. Es una serie que además sirve como memoria de una masacre que llevó asesinatos de mujeres, niños y niñas, bebés, personas de la 3era edad, adolescentes, bomberos, presos y otras personas a quien obligaban a los presos a deshacerse de los cuerpos quemándolos, deshaciendo en ácido o enterrándolos. Esto fue a raíz de un error la DEA controla desde su escritorio como un videojuego sin mirar los daños reales. Así como las acciones que no queremos repetir.

Una crónica sobre las que disfrutamos el anonimato de la Ciudad


 

La mujer es singular y la ciudad es un mapa fascinante y el motivo de los ritmos, los encuentros fortuitos y las amistades siempre cambiantes que conforman la vida en Nueva York, una ciudad que Gornick considera hace soportable su soledad. Habla mucho sobre su relación con la ciudad viniendo del Bronx. Mientras pasea por las calles de Manhattan, Gornick observa lo que ocurre a su alrededor, interactua con extraños y busca su propio reflejo en los ojos de un desconocido. En estos paseos, nos deja sus principales pensamientos sobre la amistad, la idealización y búsqueda del “Amor” y su desilusión sobre esta idealización del concepto, la búsqueda de pareja, su sexualidad, su relación con la propia ciudad y el descubrimiento de ella misma en todos estos pensamientos. 

 

Al explorar el tema de la amistad cita a Cayo en el siglo III que dice “Ninguna persona tiene derecho a esperar la amistad de los demás si no es amigo de sí mismo ese es el primer y principal deber de las personas ser amigos de sí mismos”. Sin embargo,  Gornick dice que hoy en día esto está muy alejado de la realidad: la franqueza con la que admitimos nuestras incapacidades emocionales como el miedo, la ira y la humillación, es lo que nos lleva a crear los vínculos de amistad hoy día. No hay nada que no se acerque más a los otros que el grado en que afrontamos abiertamente nuestra vergüenza más profunda cuando estamos con ellos. 

 

En este sentido, Gornick compara el amor romántico con la amistad pues muchas veces la intensidad de esa amistad en las conversaciones es lo que nos mantiene juntas. Sin embargo eventualmente esa atracción hacia los diferentes temas se va pagando la amistad se apaga. 

 

Respecto a la Ciudad narra también la visión de otros autores sobre su importancia. Y cuenta los cambios que ocurren después de la tragedia del 11 de septiembre. Dónde en la ciudad durante semanas parecía vacía confusa descuajadas. La gente caminaba ausente cómo si algo que no eran capaces de identificar los tuviera desconcertados. El olor era sobrecogedor nadie podía describirlo con exactitud, pero, cuando inhalabas el aire te sentías ansioso. 

 

Tengo que decir que habiendo vivido cuatro años en Manhattan estas caminatas me hicieron revivir momentos inolvidables y volver a entender por qué amo tanto esta ciudad que te permite crear una identidad, mirarte en la otredad y que la soledad no está sancionada. Además tengo que decir que sin duda me reflejo en la cosmovisión de Gornick. 

 

También se reconoce con su amistad de más de 20 años con Leonard-un hombre gay que vive su propia infelicidad con sofisticación y que la ayudado “a comprender la misteriosa naturaleza de la relaciones humanas más que ninguna otra relación íntima que haya tenido”, pues ambos comparten la necesidad de encontrar un agravio que combatir, centrándose en lo negativo, sus fracasos de relación de pareja y cómo Gornick se ve en él.  Cita Freud donde la exploración del inconciente muestra que desde el nacimiento hasta la tumba estamos todos divididos y lo que resulta más difícil de curar en sus pacientes en la resistencia a ser curados. Y es así cómo nos quedamos en lugares oscuros. Es muy interesante el papel de Leonard en la novela porque de manera sutil pone en la conversación la discriminación y perjuicios hacia la diversidad sexual. 

 

Gran libro que intercala anécdotas personales, viñetas narrativas y piezas reflexivas sobre la amistad, sobre la a menudo irreprimible atracción por la soledad y sobre qué significa ser, una feminista moderna, “una mujer singular” (an “Odd Woman” término acuñado por George Gissing para describir a las feministas) estas memorias son el autorretrato de una mujer que defiende con ferocidad su independencia y que ha decidido vivir hasta el final sus conflictos en lugar de sus fantasías. También me gustó mucho las diferentes referencias que hace de autoras y autores y de obras que abordan los conceptos de amistad, amor y estudio de las ciudades.

lunes, 4 de julio de 2022

Noche de fuego: un retrato de los estragos de la guerra contra las drogas en mujeres y niñas


 

Es una gran película para entender los devastadores efectos del narco y la militarización en la vida de las mujeres y niñas, desde la visión de una niña. Enfrentando diferentes efectos cómo precariedad en servicios, desapariciones, desplazamiento forzado, violencia de género. 

 

Esta primera película de Tatiana Huezo que recibió una mención especial en Cannes tiene una perspectiva y nueva sobre la violencia de género y del narco desde los ojos de una niña llamada Ana y sus mejores amigas que habitan en la sierra de Guerrero. Mostrando el riesgo de ser mujer y niña creciendo entre la amapola, donde tu infancia y adolescencia les es robada por el miedo constante a ser secuestrada (incluso hacen un hoyo para esconderse si llega el narco y/o el ejército). Con violencia constante, enfrentamiento entre ejército y carteles. Con el desplazamiento forzado de familias por la violencia. Así cómo la separación de las familias pues de los padres que van a EE. UU. a trabajar y no vuelven, teniendo muchas familias mono-maternales. Mientras en el pueblo viven en circunstancias muy precarias, por ejemplo, en servicios de salud, educación (porque los maestros no quieren ir al pueblo por la presión y violencia del narco). También es interesante que no solo mira a los jornaleros sino a las jornaleras, que muchas veces trabajan en el campo de amapola para estar más seguras. 

 

La película no es sobre el narco sino sobre el control que ejercen sobre el cuerpo femenino en el territorio del narco. Esto se ve cuando buscan masculinizar su cuerpo cortando el pelo de las niñas para protegerlas. Es desgarrador el miedo constante que viven las madres por sus hijas. También muestran la fuerza de la amistad con diálogos hermosos. Me encanta que las protagonistas son mujeres y niñas, repito mostrando los efectos que tienen en nuestras vidas. Tiene una fotografía excepcional. La recomiendo mucho.

Sobre el duelo: una narración desde lo íntimo cuando perdemos a un ser querido en la pandemia


En este poderoso ensayo, la autora nigeriana pone palabras al inarrable dolor causado por la repentina muerte de su padre en Nigeria; la crisis sanitaria causada por la pandemia impidió que pudiese salir de Estados Unidos para reunirse con su familia. Sobre el duelo es una breve pero inteligente conmovedora crónica autobiográfica de las primeras etapas de la pérdida (que para mí son aplicables a cualquier pérdida). 

 

Hay veces que lo que se busca en los libros es empatía y acompañamiento. Este año por diferentes motivos, yo he vivido duelos de proyectos e ideas-y es que hoy alguien me decía la vida es un constante duelo. Es así como esta obra me calentó el corazón para mis duelos. Entender mis diferentes reacciones y etapas. 

 

Es así como volvemos a mis duelos y cómo me acompañaron. Empezando con las palabras de Chimamanda me resonaron sobre todo cuando habla cómo la pena es un tipo de enseñanza cruel. Cómo aprendes lo poco amable que puede ser el duelo. Lo lleno de rabia que puede estar. Lo mucho que tiene que ver con la pena con el lenguaje, con la incapacidad del lenguaje y con la necesidad del lenguaje. De esta manera, me identifico cuando la autora dice que el sufrimiento no es meramente del alma, sino también del cuerpo se vuelven dolores y falta de fuerza. Carne, músculos, órganos, todo está infectado. 

 

Me deja pensando ¿habrá manera de mejorar el uso del lenguaje para transitar duelos?

También cuestiona hasta qué punto las risas forman parte de la pena. Muchas veces nos reímos recordando las mejores épocas, pero en algún lugar al fondo asoma una bruma de incredulidad. La risa se aleja. La riqueza se transforma en lágrimas y se transforma en tristeza y se transforma en rabia. 

 

La autora se arrepiente de las palabras que alguna vez le dijo amigos en duelo busca consuelo en sus recuerdos. Hoy se da cuenta que los recuerdos son puñaladas de dolor que dicen “esto es lo que nunca más volverás a tener.” Y por eso la tiranía de la pena te priva de recordar las cosas importantes Resonándome cómo nunca vas a tener un sentimiento o emoción por eso que tienes el duelo. Es interesante y celebro la forma igbo de lidiar con la pena: el duelo hacia fuera expresivo; performativo, donde el aislamiento es anatema.

Volver

Pues vuelvo después de casi 6 meses de no escribir por aquí, se me cruzó la pandemia y lamentablemente para mí el COVID es algo muy difícil. Lo escribo en presente porque lo sigo presentando con problemas de salud serios. Pero acá andamos en la lucha, sin dramatizar, tratando de encontrar soluciones y teniendo a los libros para acompañar procesos. Pero en estos meses ha crecido mi amor a la literatura y comprendido mejora a las escritoras y escritores.

viernes, 14 de enero de 2022

El fin del Amor

 Este libro que se volvió uno de mis preferidos te cuestiona sobre los feminismos, el amor, el matrimonio desde el patriarcado y capitalismo. En épocas donde las conversaciones sobre el amor, las relaciones y la sexualidad cada vez son más frecuentes es necesario entender de dónde venimos, de qué hablamos y hacia dónde vamos para construir y cambiarlo es necesario verlo desde otros lugares.

Tamara lo hace desde su historia como una joven de Buenos Aires, de clase media y perteneciente a una comunidad judía ortodoxa que se animó a abandonar para perseguir su propio deseo por fuera de lo escrito por siglos de culturas patriarcales moldeado muchos destinos. La autora traza una línea transgeneracional y situada en el corazón de un barrio llamado Once en él que abuelas, madres y jóvenes repiten un esquema el cual ella debe decide desviarse en busca de su propio deseo: estudiar, trabajar, escribir y salir con chicos no judíos, etc. En este viaje se encuentra con un nuevo universo de estructuras heteronormadas mucho más sutiles que las que conocía, pero no por ello menos limitantes. En este acto experimenta y genera sus propios marcos de referencia para construir un feminismo como herramienta para entender el mundo y sobrevivir con alegría en él. La autora se sumerge en la incomodidad que supone ser feminista habiendo sido criada en las bases del patriarcado con la mirada puesta en lo masculino y los privilegios de estos. Tamara entiende que ese asunto no es meramente individual, sino que tiene una imperativa colectiva.

Los conceptos de qué es el querer, la normalización de ciertas violencias que se hacían pasar por amor y el sexo dejando de ser tabú donde sólo algunas personas pueden disfrutar están en conversación constante de nuestras cabezas, charlas con amigxs y medios de comunicación. En este sentido, las que no sabemos “dejarnos llevar” escribe la autora, pensar y escribir sobre estas cuestiones es una forma de acompañarnos.

La autora señala cómo desde el feminismo hablamos a la necesidad de deconstruir el amor romántico y la familia tradicional a veces parece que pensáramos que son parte de lo mismo pero la historia de estas dos instituciones es más compleja. Argumentando que la historia de estas dos instituciones es más compleja y esto nos ayuda a las mujeres del siglo XXI entender por qué no se es mucho más difícil quitarnos de encima la idea del amor romántico que del matrimonio. Lo que hoy consideramos amor romántico, la idea de qué una pareja debe ser fundada solamente en la atracción mutua y libre de 2 personas que son la una para la otra la más importante es una institución jovencísima comparada con su institución tatarabuela: el matrimonio. La autora cita el libro de historia del matrimonio de Stephanie Coontz que reconstruye la institución matrimonial. Su objetivo es mostrar que la idea de casarse por amor era considerada una ridiculez. Haciendo un recorrido histórico muy interesante que recomiendo leer. La autora señala que reconocer que hay una ruptura entre los conceptos de amor romántico y el matrimonio es importante para mirar que liberarnos de uno no significa sacarnos de encima el otro. Son movimientos distintos con costos distintos y con dudas distintas. La idea de matrimonio surge desde el sedentarismo y está relacionado con valores colectivos. Mientras el relato del amor romántico se relaciona con el desarrollo de la modernidad y con las ideas de individualidad, y libertad. En este sentido, con el amor romántico surge la idea del amor prohibido, que vemos desde Romeo y Julieta hasta las telenovelas de Thalía. El individuo enamorado se recorta el grupo social al que pertenece y el amor produce el reconocimiento del individuo como tal. Ese individuo ya no vale por la cultura que representa, por la familia en la que nacido o por los valores que se le han enseñado, nada de eso importa, el amor sobre toda la diferencia social. El amor romántico es un efecto de la subjetividad moderna pero no sólo eso podríamos decir que la produce y la refuerza al cuestionar las instituciones tradicionales como la familia el clan o la patria. El amor tiene el potencial de volvernos mucho más especiales y distintos que nuestros apellidos o procedencias pero también divide y no separa de aquello que se suponía que éramos o debíamos ser. Con esta retórica, se desvincula el amor con el dinero, siendo esto una de las falacias más grandes.

Parte del trabajo de deconstrucción que hay que hacer sobre el amor romántico implica visibilizar que está disociación entre el amor y la economía es una ficción ideológica en el sentido más literalmente marxista que oculta en las relaciones de poder subyacentes. Cuando las economistas feministas dicen “eso que llaman amor es trabajo no pago” en referencia las tareas de cuidado que recaen sobre las mujeres están hablando de esto. La mujer se sacrifica por amor no lo hace en el vacío lo hace en el contexto en el cual aparentemente el amor es el único camino posible que tiene para una vida con sentido, hacia la trascendencia. En cambio, el varón trasciende a través de su creación, de su trabajo productivo, de su poder de conquista. Por eso una mujer puede hacer infinitas cosas, pero si no tiene un amor socialmente será reconocida como vacía como su qué sujeto incompleto. De aquí la autora hace un recorrido cómo empiezan a cambiar las expectativas de pareja a través de los años, hasta el día de hoy donde se aceptan diferentes parejas y no hay tanto tabú social.

También aborda cómo el discurso de pareja como trabajo está en todas partes. Una pareja ya no es algo dado que se hace y sostiene sólo, hay que mantener la pasión, hay que comunicarse, aunque una esté cansada o superada por actividades cómo el cuidado, trabajo o ambas. Habla de la presión constante para tener pareja y la ansiedad que eso causa. La autora señala como las feministas de la 1a generación cómo Betty Friedman mostraron cómo el patriarcado propone modelos de felicidad p.e. ser esposa y madre es el único camino para una buena vida. 

"El patriarcado no se mete solamente con nuestras conductas se mete también con nuestros deseos nuestros sueños y nuestras aspiraciones." En este sentido, en los deseos de una pareja, el capitalismo ya no nos habla de la idea del sacrificio femenino por el hogar o por el amor, si no se nos habla del esfuerzo del trabajo y hasta el mérito de mantener una pareja. A esto se suma un contexto donde hay vínculos fríos debido a la precariedad laboral que vivimos, así como la descomposición de viejos lazos familiares y comunitarios pone una presión enorme sobre la pareja cómo uno de los únicos pocos puntos de apoyo que quedan de pie. Tu pareja de pronto debe satisfacer todas tus necesidades tiene que ser tu mejor amigo, tu confidente, tu semental, tu compañero de viaje. No hay cosa que no puedas hablar con él, ni lugares a los que prefieras ir con otra persona, es todo tu universo. La armonía conyugal que antes era un mandato moral se reciclo como parámetro de éxito. Cambia los roles de género o ya parecen algo más velados ya no se trata sólo de criar hijos lindos en una familia de buenas costumbres. Aparecen las demandas de placer y de la recreación.

La autora habla del escrutinio permanente en el que vivimos por el bienestar especialmente en las redes sociales que es una fuente inagotable de ansiedad. Lo cual nos cansa, pero también nos hace sentir culpables por sentirnos cansadas. La autora plantea que el feminismo no consiste en cuestionar el deseo de las otras, si no el propio, aunque sea doloroso, sobre todo cuando las sensaciones que eso que anhelamos no nos está haciendo bien.

La autora cuestiona la monogamia que puede tener un montón de ventajas y virtudes, pero qué tan probable es que nos funcione a todas habiendo tanta diversidad de disposiciones sexuales afectivas y personales. Si entendemos la monogamia en términos estrictos con una pareja sexo afectiva para toda la vida, ya casi nadie la vive así, cómo explicaba Deborah Anapol, psicóloga clínica y una de las fundadoras del movimiento del poliamor en los 80. La mayoría de las personas que hoy se identifican como monogámicas, practican lo que ya llama como monogamia serial múltiples relaciones monogámicas sucesivas complementas con algún affaire secreto cada tanto.

Recuerda como en la perspectiva del feminismo marxista hay una relación muy estrecha entre la monogamia y la opresión, Argumentando que la dominación por el hombre en el hogar era tampoco natural como la del capitalista sobre los obreros. La dominación de la mujer indica la autora por parte del varón, fueron reconstruyendo las investigadores feministas no era ni una verdad universal ni una historia lineal. De hecho se presume que en algunas sociedades de cazadores recolectores del neolítico la caza de animales pequeños y recolección que en general llevaba a cabo las mujeres era más importante para la supervivencia de la tribu de animales grandes tarea exclusivamente masculina. La monogamia vino con el sedentarismo. e impuso restricciones la exigencia de la virginidad antes del matrimonio, exclusividad una vez contraído el matrimonio y disposición permanente para su esposo. Este control de la sexualidad no es un accesorio ,ni una casualidad, ni una necesidad biológica o natural como sostuvieron algunos, sino que es una condición histórica y política que fue instrumental para la dominación política y económica de las mujeres por parte de los hombres. Esta escala de valores se manifestó en fenómenos históricos documentados Ej. en Caliban y la bruja Silvia Federici sostiene que la persecución de las brujas en Europa y el nuevo mundo es un factor clave para la construcción del capitalismo moderno.

Desde acá las mujeres ya no estamos seguras. El patriarcado nos recomienda que nos consagramos a un varón para evitar la violencia de todos los demás. La monogamia heterosexual nos ofrece protección. Lo curioso es que las estadísticas actuales no coindicen pues datos de OSC de Argentina (que coinciden con otros países de la región) muestran que el 61% de los asesinos de mujeres eran la pareja o ex pareja de la mujer. ¿Entonces no que nos iban a proteger? Propone como alternativa el amor libre que define como desprenderse de la convicción de que ese otro nos pertenece.

Nos hace mirar que a veces consideramos como el único modelo de libertad sexual es el asimétrico consumista que nos ha mostrado la masculinidad hegemónica creyendo que esta es una acción feminista. Nosotras controlando todo y mintiéndole a los demás usándolos. Pero esa voluntad de dominio sobre los demás no tiene nada de feminista ni de amor disruptivo. La autora señala que cualquier vínculo real implica poner en jaque el egoísmo.

La autora señala que pensar en la pareja contemporánea le produce dos tipos distintos de frustraciones. La 1era lo complicado 1ue es reconocer hasta qué punto las mujeres todavía estamos gobernadas por normas que nos subordinan política y económicamente. Y salir de los lugares en los que a veces nosotras mismas alimentamos y reforzamos porque nunca tuvimos tiempo espacio ni dinero para aprender a hacer otra cosa. La 2da frustración son los nuevos problemas los que los que vienen con las nuevas tecnologías del modo que nuestras identidades se construyen cada vez más en el mercado y las formas en que la lógica de la aspiracionalidad y el consumo invade en cada rincón de nuestras vidas.

En este sentido la autora aborda cómo la tecnología ha potencializado el mercado del deseo, narrando la evolución de internet donde antes era para conocer gente lejos y ahora se utiliza de otras maneras que causan ansiedades. Para buscar pareja con las apps, para mantener contacto con la pareja, todo esto observa causa ansiedad pues muchas veces las mujeres por la exigencia social de encontrar pareja, les causa ansiedad el ghosteo y expectativas. Habla de la "ética de belleza" (citando a Naomi Wolf) impuesta por la tecnología e influencers, para vincularlo con salud y hasta trabajo, donde existe una gordofobia espantosa.

Habla de la importancia de la educación sexual qué hable y tome en cuenta el placer conversar sobre el deseo femenino es clave para educar a mujeres hombres libres y con herramientas para identificar denunciar y sobrevivir a la violencia sexual. Me parece interesante que la autora señala que la consigna que más le gusta de todas de las que circulan en los feminismos argentino “nos mueven el deseo” porque marca un camino diferente al de la venganza, de la demanda protección que muchas veces infantiliza y nos revictimiza. La autora aborda la cultura de la violación la en la cual señala que ni todos los hombres son violadores ni cualquier situación de abuso o acoso es equivalente a una violación y que el ser machista no te hace merecedor de un castigo penal. Citando a Audrey Lorde dice que “con las herramientas del amo no vamos a desarmar en la casa.” Dice que es importante reconocernos todavía feministas y aborda el concepto deconstrucción que viene del filósofo francés Jaques Derrida. En su vertiente popular deconstruirse significa cuestionar los mandatos de género. Pero hay un importante elemento que la autora señala que debemos volver: La deconstrucción no proporciona un sistema de valores claros con el que ordenar lo que se debe y lo que no se debe hacer no sirve para separar lo bueno de lo malo y mucho menos a los buenos de los malos.

La autora habla sobre el consentimiento señalando que no es no pero que algunos sí son cuando menos dudosos justamente porque el modo en el que aprendemos a tener sexo está teñido de una ideología compleja y es consecuencia de una cultura en la que el deseo femenino es tabú. Eso es la cultura de la violación para poder decir que sí o que no tenemos que poder hablar de sexo pensar en el sexo y ponerle nombre a lo que sentimos. Lo que no se puede decir no se puede protestar ni evitar, pero sí se puede sufrir. La autora aborda esto desde historias individuales hasta estadísticas por ejemplo en América Latina de acuerdo al informe que presentó Oxfam en 2018 el 87% de las jóvenes creen que los hombres tienen mayor deseo sexual que las mujeres. De acuerdo al mismo informe el 65% de los varones de 15 a 19 años están de acuerdo con la idea de qué las mujeres dicen que no cuando quieren decir que sí.

Tenembaum plantea que tenemos que estar atentas en que las demandas feministas no sean captadas por quién quiere sociedades cada vez más punitivas y controladas. Nos mueve el deseo y ese tiene que ver con nuestro horizonte queremos disidencia, no queremos orden y represión. Éstos están en varias partes por supuesto quienes quieran encerrar a todos los negros violadores y que tratan de vender ese odio como una contribución a la lucha de las mujeres. Están también quien es con las mejores intenciones pretenden encontrar una fórmula mágica del consentimiento el santo grial que garantice la imposibilidad de los malentendidos y las ambigüedades, citando el caso de las universidades de EEUU. Sin embargo, para la autora hay algo de la obsesión por la palabra mágica “sí” para encontrar una fórmula estandarizada para distinguir situaciones violentas de las no violentas que le parece inútil ya está contraproducente. Inútil porque esa palabra mágica no existe sabemos que ni siquiera el hiper explícito sí en condiciones de vulnerabilidad o desigualdad es un sí hecho y derecho. Y contraproducente porque termina planteando la violencia sexual como una especie de cuestión puramente técnica como si el problema de los varones fuera encontrar algún tipo de señal secreta infalible de consentimiento. Para la autora no se trata de fórmulas mágicas sino de qué realmente te importe que le pasa la otra persona, mirar a la mujer que tienes enfrente. "No queremos códigos, si no queremos condiciones simbólicas y materiales para negociar cada uno de los términos de lo que tenemos ganas de hacer. Queremos que se nos trate como adultos responsables capaces de consentir, desear, tomar decisiones y darlas a conocer como propias". "Para eso necesitamos que esas decisiones estén disponibles si mi negativa no va a ser escuchada no sirve de mucho que aprenda a verbalizarla si no tengo los medios para mudarme de la casa que comparto con mi violador".

Así reconoce que ha surgido la venganza como la solución. Por una parte, en América Latina que piden condenas más duras y bajar de edad de imputabilidad y en un tipo de intervención con una historia compleja: los escraches, instrumentos de justicia popular contra la impunidad. El señalamiento público se transforma en una forma de memoria y autodefensa contra gobiernos que quisieron borrar horrores de violencia en diferentes países. La autora señala que la noción de castigo el acento en el señalamiento de culpables antes del cambio colectivo. Aceptar el relato del escracheo, plantea, es comprar la idea de qué si marcamos a todos los violentos con una cruz en la frente el problema queda resuelto es también decidir que nos importa más separar a los buenos de los malos que revisarnos todos a nosotras mismas. La última pregunta que plantear tiene que ver con la maternidad. Reconociendo la conciencia que hoy en día hay sobre tener o no tener hijos y las conversaciones que tienen sobre esto. Planteando las exigencias y vigilancia que hay sobre ellas por diferentes medios.

En relación con el rol del Estado con la maternidad, la autora cita el libro de Badinter que deja una enseñanza fundamental para acomodar los deseos diversos de las madres lo que se necesita es un estado presente que ofrezca una variedad muy amplia de políticas públicas. Licencias largas, pero no sólo eso licencias de paternidad-con incentivos adecuados para que los varones las tomen-horarios accesibles para que las madres puedan seguir maternando mientras trabajan, guarderías y jardines públicos con buenas coberturas horarias y geográficas. Tamara Tenembaum también habla de la importancia de la crianza en comunidad. Señalando que los lazos solidarios que podamos tender entre mujeres son imprescindibles. Concluye "hay que crear las condiciones simbólicas para nombrar lo que nos violenta en pararlo antes de que sea tarde antes de que la única pregunta que queda sea la pregunta por el castigo”.